“To be occasionally quoted is the only fame I care for.”
Creo que le Echaron Algo a mi Vaso
Imagina a tu novio llegando del antro una noche, abriendo la puerta de su casa a las 4 am, una figura sombría lo espera en la cocina. ¿Será su ex-novia, que tenía llave de la casa? ¿Será Lindsay Lohan que ha venido a robar? Quizá no. Solamente es la muchacha de la casa, Huitzilopochtli, tallando el piso a las 4 am porque tu suegra es una negrera. Tu novio la ve y grita borrachísimo “¡Huitzilopochtli! ¡Levántatee de ahí!…¡¿qué no ves que eres una princesa?!” Oscura y fornida, la empleada se levanta del piso, preguntándose si será el Maestro Limpio lo que la hace alucinar a un hombre hablándole así. Se ven a los ojos, ella lo toma de la mano y le chorrea un beso en la cara. Extraña escena, pero eso fue todo. Él se va a vomitar su cama y ella a armar su catre.
Tu novio se levanta al día siguiente con una cruda mortal, temeroso de la vida y de salir de su cuarto. Eso sí, a un lado de su cama: un pan tostado, jugo de naranja y una notita escrita en una hoja de tamal que lee: “Lo Ciero como amigo hoven.”
En ese momento te marca y te lanza las 9 palabras más incriminadoras que puede decir una persona: -“Hey qué onda.. oye, ¿sabes qué?..CREO QUE ANOCHE LE ECHARON ALGO A MI VASO..” ¡BOOM! No tiene que decir más, ya sabes que la regó. El wei todavía pregunta ¡¿SABES QUÉ?! como si la chava fuera a interrumpirlo diciendo: -“Mmm sí, adivino, anoche le echaron algo a tu vaso y te diste a la muchacha.”
Yo escucho estas fuertes historias que les narro y me pregunto: ¿Si así llegó a su casa… cómo habrá andado en el antro? y mi análisis me lleva a pensar que muy probablemente encajaba en los siguientes tipos de ebriedad que les presento:
1) La chava que parece haberse tomado el huso de una rueca…y se queda jetona: No se necesita un CSI para adivinar de qué están llenos los sillones del antro. La raza que se duerme en ellos cree que salimos del antro en la madrugada y los meseros se quedan limpiando y desinfectando la tapicería. Si supieran que el manual del mesero de antro dice claramente en su artículo 33: “Si usted ve una inmundicia en el sillón… échele una Magitel encima y espere a que se evapore.”
2) La Llorona: El Director del Departamento de Higiene y Servicios de Engomado del Antro (La persona que vende chicles en el baño) es la encargada de lidiar con incontables dramas de la vida juvenil. Esta persona te ha escuchado llorar por creer que estás embarazada, porque viste a tu ex perreando con otra o porque no dejaron pasar a tu novio el vagabundo. Su canastita de propinas está llena de historias.
3) El Castigador: Unos cuantos tragos son suficientes para desatar a los depredadores. Generalmente sudando del bigote, camisa desabrochada hasta el ombligo y armados solamente de un pisto caliente, salen a dar vueltas por el antro. Vas a notar que ya ni hablar pueden.. sólo levantan la ceja y “castigan” a las niñas con la mirada.
4) El call-center: Fuiste la única persona que no ligó esa noche, estás solo en la mesa, eso sí, pegado en el Blackberry. Marcándole a cuanta basurilla te encuentres en tu lista. Nombres que ni siquiera recuerdas haber grabado como: “Melissa Dubai,” “NO MARCAR ENLAPEDA” y “Huitzilopochtli Cel.”
5) La reina del reggaeton: No faltan esas vacaciones en Cancún en las que sales con tus amigas al antro y se te acerca un negro, grande, ex cantante de Reggaeton: Don Candelo lleva por nombre. Al oído te dice: “Hola qué tal… soy el chico de las poesías.” No estás acostumbrada a que te digan poesías y la cosa se pone picosa en la pista de baile. Al acabarse las vacaciones eres conocida entre tus amigas como La Pemex…de tanta gasolina que le diste a mi compadre.
-“Hmmmm ¡creo que le echaron algo a mi vaso!”
Podríamos enumerar otras mil clasificaciones, pero la verdad de las cosas es que el alcohol es un lubricante social, te desinhibe de maneras peligrosas y saca lo peor de ti en el peor momento, (a veces lo saca en el sillón del antro). Te recomiendo que SIEMPRE te midas, no tomes decisiones bajo la influencia del alcohol y nunca te confíes de tu experiencia para tomar. Regarla borracho es lo más vergonzoso que existe y las repercusiones pueden hacer que te arrepientas de tu estupidez toda la vida. Recuerda: “No hay peor droga que le puedan echar a tu vaso, que la ignorancia.” - Jorge Lozano
Si hiciste alguna de las burradas mencionadas, muy probablemente te veremos consternada diciendo “GOOEYY creo que le echaron algo a mi vaso anoche…” y sólo deseo, desde el fondo de mi corazón, que tus amigas o amigos te contesten con toda razón: “pues…como 900 mililitros de vodka GÖEY!!”