“To be occasionally quoted is the only fame I care for.”
VIDEO PROMOCIONAL - THE LIFE & TIMES OF JORGELOZANOH
Cuando las cosas se ponen serias
Mientras lees esto, cientos de mexicanos de tez morena se encuentran robando autopartes, llenando un cochinito y trabajando con la única finalidad de cruzar la frontera y comenzar una nueva vida. Cargando solamente con media trusa, 2 taparroscas marcadas y una antena parabólica, hombres y mujeres deambulan por el desierto desesperados, sin saber con exactitud en dónde termina Sonora y en dónde empieza Arizona. Muchos de nosotros hemos estado en el mismo punto en nuestras relaciones. Deambulando en un desierto social sin saber en qué momento nos acercamos al punto en el que la cosa se pone seria. ¿Cuál es la frontera entre una relación informal y una formal? ¿En qué momento un amigo se convierte en un PRETENDIENTE? ¿Cuándo sabes que tu novia es la buena para casarte? Y lo más importante: ¿Cuál es la edad mínima en la que una persona puede utilizar la palabra PRETENDIENTE?
Estudios indican que no hay un parámetro más fuerte para revelar que una relación va en serio como el que tu novio te lleve a conocer a sus abuelos. Ese par de ancianos son más exigentes que un cadenero newyorkino. Si eres mujer, generalmente te presentan en un evento familiar. Claramente nerviosa, te toca sentarte en la mesa junto a la abuela. Te sirve un agua de tamarindo y justo cuando la viejecita se dispone a rezar el rosario, tu cuerpo empieza a sentir una calidez emocional, un sentimiento que poco a poco fluye hasta llegar a tu corazón y lo estremece. Podría ser amor. Pero realmente sólo son unas fuertísimas ganas de hacer pipí. –“Ya valió madre…” te dices a ti misma mientras, despistadamente, checas el material de la silla en busca de impermeabilidad. En cuanto la abuela acaba el quinto misterio luminoso le preguntas: –“Disculpe señora… hmm… ¿Dónde está…EL TOCADOR?” La abuela hace una cara picosa y le apunta directamente a tu novio. –“jiji huercos cabrones.” Alto. No la juzgues… se le van las cabras. –“No no señora… eehm… el tocador de damas…” contestas penosamente. La anciana te dirige y tú entras corriendo, ignorando que la definición de tocador es: “Habitación que se usa para el peinado y el aseo personal.” En ningún lado la definición habla de un espacio para hacer siquiera un poco de pipí. La urgencia es cosa seria pero la pena de regresar a preguntar es aún más fuerte. Buscas soluciones pero tú y yo sabemos que sólo hay una… así que agarras vuelo y trepas todos tus kilos a ese lavabo de cerámica fina. Te acomodas y procedes con la descarga, pero justo antes de acabar… ¡BOOOOOM! El lavabo explota en pequeños fragmentos de cerámica cochina y termina reducido a polvo y escombros. -“¡NOOOOOOO!” gritas en cámara lenta mientras tus carnes descienden cual meteorito al suelo de ese pequeño tocador.
Tu novio y su abuela irrumpen en el cuarto y justo antes de preguntarte qué ha pasado, perciben un ligero olor a agua de tamarindo procesada. Tu novio sólo sonríe avergonzado… pero su abuela muere de pena. Literalmente Dios la arrebata en ese momento y se la lleva al más allá. No es fácil cruzar algunas fronteras.
Si eres hombre, sabes que debes llegar siempre preparado a casa de tu pareja. Nunca con necesidades pendientes. No seas como mi compadre Candelo que arribó a casa de su novia y vivió la peor pesadilla de todo hombre: La necesidad de hacer lo que los mayas sólo definieron en su calendario como: “#2.” Afortunadamente mi compadre no preguntó por el tocador. Desgraciadamente, justo después de terminar la difícil tarea, y en tiempo record, el individuo se percató de que el agua en la casa había sido suspendida por exceso de pago. –“Yaaa valio maaaaadree…” se dijo a sí mismo el poeta. La urgencia es cosa seria, pero la pena de salir en busca de una cubeta es aún más fuerte. Buscaba soluciones, pero tú y yo sabemos que sólo había una… calcetinazo. El guerrero, en un acto de desesperación, depositó el producto en uno de sus calcetines y lo arrojó al patio como bota vieja. A los perros les encantan las botas viejas. Justo al salir del baño, mi compadre se percató de que “Panquesito”, hermoso perro salchicha, jugaba con ese calcetín como un niño juega con una granada. Y, como era de esperarse: ¡BOOOM! La granada explotó. –“¡NOOOOO!” gritó mi compadre y se arrodilló en arrepentimiento. Intentó despistarle y decir que era un calcetín de vagabundo pero no le sirvió de mucho ya que, estilo cenicienta, era el único ahí presente portando solamente… un calcetín. La novia se avergonzó un poco… pero el pobre perro falleció. Dios lo arrebató de nosotros en ese momento.
Verdaderamente me disculpo por estos ejemplos tan traumáticos. Pero prometo ofrecerte una hipótesis al respecto y aquí va:
La frontera entre una relación casual y una relación formal no está en qué tan bien te lleves con su familia, el tipo de anillo que recibas o la calidad de regalos que compres. Son los pequeños detalles desafiantes los que verdaderamente demuestran la calidad personal de tu pareja. Cualquier persona que te ame y te respete después de haberte visto no solamente en momentos de alegría y fiesta, sino también explotando un retrete en mil pedazos, es probablemente la única persona que podrá soportarte cuando la vida te esté dando tus buenas cachetadas. Si no has encontrado a alguien así todavía, no te desesperes, hay más de un tocador por ahí mientras tanto…
Tu Malteada no Trajo Niños al Patio
Seguramente te has visto a ti mismo saliendo del antro a las 6:00am solo, pateando un bote, completamente vacío de cariño. No sabes si fue tu ropa, tu maquillaje, tu aliento, tu actitud, o tu perfume Hill Country Fair, pero nadie te invitó siquiera un agua de la llave. Víctimas del rechazo por el sexo opuesto, los hombres bateados salen cabizbajos, todavía con esperanza de que afuera del antro, su alma gemela se aparezca sola, guapa, pura de corazón y fumigada en tequila. No se te acercan ni para venderte un chicle PAL. Las mujeres, complejas por naturaleza, no toman bien el rechazo. Puedes encontrarlas afuera del antro, desparramadas en una silla de Carta Blanca buscando respuestas en un taco de carne asada.
Ya sea que te intereses por el sexo opuesto o en tu mismo sexo, ser bateado trae consigo serias consecuencias al estado de ánimo. A continuación te explicaré un poco sobre el por qué, a veces, tu malteada no trae a un solo mísero niño al patio.
En el antro, por unas monedas, el señor del baño te abastece de gel, loción y un chicle de menta. Te acercas con actitud fresca, ella te ve, sonríe, te toma de la mano, te da una vuelta y tú ríes como niñito en un carrusel de niños: “jijijji” estás enamorado. Pero justo cuando llevas girados 170°, la muy impía te aplica una técnica inventada en Paris llamada “La Fabuleuse.” Le pasa tu mano a la señora de la limpieza y desaparece en una nube de humo mientras tú te quedas parado ahí, desnudo de toda autoestima, con una mano oliendo a Fabuloso y palo de trapeador. Eso sucede cuando atacas sin haberle bajado las defensas al enemigo. Debiste dejarle claro que, a diferencia de todo el antro, tú no estás ahí para adorarla…tú estás ahí para castigarla. Regresa, acércate, tómala de la cintura y dile al oído en una voz suave y romántica -“…TRAES EL FLECO SUDADO…” ¡¡BOOM!! Tómala maldita. ¡Horas perdidas peinándote con la CHI y tómala, traes-el-fle-co todo sudado! En ese momento debes alejarte porque hay 200 mililitros de vodka helado con limón en dirección a tu cara. Agarra distancia, tómate tu tiempo y observala hervir a lo lejos. Te odia. Le arruinaste la noche.
Cuando esté lo suficientemente cocida, acércate lentamente y ten la confianza de saber que tiene la moral golpeada. Todas las amigas tocándole la cabeza diciendo –“¡Göey ni al caso!…Es tipo el fleco más seco.” Para este punto, cualquier plática que saques va a estar mejor que tus primeros dos intentos. Abre la plática con cualquier excusa como –“¿No se te hace que huele un poco a…Fabuloso?” y te garantizo que en cuestión de minutos, la traerás empujando el carrusel del amor… o quizá no. Lo más probable es que no. De hecho, no sé wei… la verdad.
Las mujeres llevan bateando en el antro desde antes de los tiempos en los que pudieran votar. Son expertas. Pero algo es seguro: Estando en un lugar con cientos de hombres borrachos, sin acompañante, bien maquillada, en tu vestido más caro, con una botella sobrante en tu mesa para regalar y que, AÚN ASÍ, nadie se apiade de tu espíritu como para llegar a ligarte… eso te puede quebrar la moral. Las mujeres mandan el mensaje más claro por medio de su vestimenta y este mensaje puede ser: “DISPONIBLE” “IMPOSIBLE” o “CARAJO…QUÉ COSA TAN MÁS HORRIBLE.” Para mí, los mensajes de las mujeres son claramente identificados por su tipo de moda en el antro:
Las mujeres que se visten para los hombres: Compran su ropa pensando no tanto en lo bien que se ve sino en lo bien que les queda. Generalmente, no nos damos cuenta si tu ropa es de Bealls… eso que quede en tu conciencia. El mensaje que mandas es “DISPONIBLE.”
Las mujeres que se visten para otras mujeres: Las mejores vestidas en mi opinión. No hay nada más fuerte que la competencia en el mundo femenino. Vestidas para inspección, sacan sus mejores garras. Son las más complicadas porque no necesitan de nadie, ellas van a presumirse y a divertirse. Si su mensaje no es “IMPOSIBLE” es “IMPOSIBLE si no me traes unos shots… ¿así cómo?”
Las mujeres que casi no se visten: Si te vistes para llamar la atención indiscriminadamente en el antro, causarás el mismo efecto con tu vestido rabón que con una blusilla de Hooters de $4 dlls. Tu letrero no solamente es “MUY DISPONIBLE” sino “VALGO COMO $4 dólares (Pero x.. lo que traigas)”
Recuerda que las mejores cosas en la vida son un reto y a menos que lo tomes, nunca sabrás a dónde puede llegar el haberte recuperado de una violenta bateada. No te desanimes, no dejes que te afecte. Tampoco seas un maldito perro hostigoso. Recuerda que cuando estés saliendo del antro, deprimido y vacío, pateando un bote, cuando estés chopeando ese fleco en un taco de carne asada sabor tristeza y tu malteada no haya traído a los niños al patio, siempre habrá alguien afuera vendiéndote un chicle PAL. Siempre habrá otra oportunidad…
Con Ojos de Amor
La vida me ha enseñado que hay de todo en el huerto del Señor. Yo me dedico a recorrerlo, observarlo y registrar lo que en él me encuentro. Pero hay veces que me encuentro cosas que no entiendo. Errores en la Matrix, anomalías sociales que me confirman cada día que hay un poder superior que maneja todo y lo junta con propósitos que son secretos para nosotros. El amor es una especie de opio natural, una droga capaz de embrutecer tus sentidos empezando siempre, por el de la vista.
Hace un tiempo me encontraba con mi abuelo en un bar en Las Vegas, dándonos la mala vida. Puros hombres en el bar y mi abuelo hablando mentiras ahí con las meseras. El ambiente era deprimente y la desesperación por la ausencia del género femenino podía sentirse en el aire. A un lado, escuchaba a un Musulmán diciéndole a otro lo que pude traducir como: -“Güey… Por favor…Vámonos de aquí que necesito unas buenas mortadelas.” Justo cuando yo proponía huir de ese lugar, se abre la puerta principal y aparece una despampanante güera de unos 23 años. Tutsi pop en la boca, stripper shoes, lentes oscuros como tus pensamientos, aspecto de Pussycat Doll y una ¡¡TUTSI POP EN LA BOCA CARAJO!! El tiempo se detuvo, toda la raza volteó y caché a mi abuelo tomándose la presión, casi se nos va del huerto. Vi a la raza darle fondo a su trago y prepararse para atacar cuando, detrás de ella, entra… UN CUCARACHO. Un chicano color pobre portando gorra Ed Hardy de hace 39 modas, camisa con más brillos que un Hada Madrina. Hasta chequé afuera a ver si no había dejado estacionado un carrito amarillo de trapeador. No había duda: Venía con ella. En ese preciso momento, mi abuelo se levanta, voltea, derrama una lágrima y me dice -“Sácame de aquí hijo…. he visto suficiente.”
Hombre de ochenta y tantos años sin necesidad de aguantar tales atrocidades. Muy probablemente esa güera era rentada, pero comoquiera hice lo posible por explicarle que, a veces, la gente se ve “con ojos de amor” y eso nubla el juicio y modifica la percepción de las personas. –“Naah esas son chingaderas..” me dijo el gran sabio mientras emprendía un viaje emocional e introspectivo en dirección a un lugar en donde las cosas tuvieran sentido otra vez: Caramelo’s $7.99 Buffet & Strip Club.
Las mujeres viven ese shock cultural con sus amigas frecuentemente. Si le preguntas a tus amigas: “¿Göey verdad que mi novio está súper guapo?” debes tener sumo cuidado con sus respuestas, porque todas tienen un significado secreto, por ejemplo:
a) “Tiene lo suyo.” (Trae el morral VACÍO).
b) “Es chulo.” (Maneja un carrito amarillo de trapeador).
c) “Para mí, sí está súper guapo” (Es su hermano).
d) “Sí, está papi” (Ya te lo degustaron).
Todas las mujeres tienen ESA amiga en su grupo de amigas. Aquella que si la vida nos clasificara en términos de Doritos, en la que la más guapa es la Dorito Flaming Hot y la más fácil es la Dorito Nacho-Atrevido…ella claramente sería un Dorito 3D. Generalmente es la más linda y la más graciosa pero, desgraciadamente, no la más sabrosa. La que cuando hombres se quieren acercar a ligar y uno dice “Tomaré una por el equipo” un letrero imaginario aparece sobre ella que dice: “UNA POR EL EQUIPO ▼.” Salen al antro cada fin de semana, toda la bola de solteras en cacería de machos. Hasta que un día, ESA amiga consigue novio. Todas se mueren de curiosidad por conocer al susodicho, pero secretamente se imaginan a un wei robusto usando una playera gigante con la frase “I LOVE PAN DULCE.” Sin embargo, la vida está llena de sorpresas, y en su lugar, aparece un mirrey millonario, árabe, guapo, sofisticado. Un joven que vino a México en busca de unas BUENAS MORTADELAS. Como buenas amigas que son y como están orgullosas de ella, no la invitan al siguiente miercolitos sólo para poder apoyarla a gusto con frases como: -“¡¡¿¿Maldita perra cómo le hizo??!! –“Göey y yo partiéndome la madre en el Insanity” Y la típica: –“¡Yo me lo quiero degustar!”
Recuerda que aquellos que no son agraciados con facciones que cumplen el paradigma de belleza, desarrollan mecanismos de defensa social como el buen humor, la inteligencia emocional, la facilidad de palabra, las relaciones interpersonales y la auto-confianza. Generalmente tienen muchos amigos y son atractivos de otras maneras. Los “ojos de amor” son una cosa maravillosa. Y cuando te vea por el huerto del Señor con tu playera de “I LOVE PAN DULCE”…. Espero, de todo corazón, ver tu brazo alrededor de alguien con una playera que diga: “PAN DULCE ▼.”
Las Relaciones Souvenir
Para tu abuela, el verano es la época del año en que sus hijos la trepan hasta el fondo de una Windstar 94’ y manejan cientos de kilómetros para que tú te diviertas mientras ella se orea en un chapoteadero, metida en el agua caliente con camiseta puesta, sus carnes ancianas flotando y un Huggies ultra-confort firmemente amarrado para no arruinarle la vida a ningún niñito nadador. Cada año, tú y yo estamos más cerca de tener que orearnos en un chapoteadero. Por esta razón, hay que tomar cada verano como una irrepetible bendición. Este artículo busca analizar uno de los factores claves para unas buenas vacaciones: “Las relaciones souvenir.”
Ya sea que viajes con tu familia, hagas un semestre en el extranjero, salgas de la ciudad con amigos o vayas a un retiro espiritual con el Padre Maciel, siempre hay algo que traes contigo cuando regresas: Nuevos amigos, nueva pareja, nuevos conocidos, nuevo free, alguna nueva enfermedad… x…no te juzgo. A diferencia de la abuela, nosotros vivimos en una época de decadencia moral en la cual, extrañamente, las vacaciones siempre terminan dando giros que van desde el descanso y la relajación emocional hasta la cruda, mala alimentación, intoxicación, desvelo excesivo, la quemadura solar y como olvidar:
La quemadura social: Eres la típica chava que tiene una “leve” obsesión con un compañero escolar. Cada mañana, con tu mochila de Hello Kitty en una mano, y copia de su horario en la otra, esperas al chavo afuera de la clase del maestro Candelo como una psicópata. Lo ves y sólo te atreves a lanzarle una sonrisilla picosa. El chavo no parece pelarte mucho, pero llega el verano y la vida los pone la misma fecha en la misma playa. Una noche, se topan saliendo del antro. Él, con la camisa rota y arrastrando una yarda de Bacardi. Ella, con un tacón en un pie y una pata de gallo en el otro, luciendo un tatuaje de Henna con la cara de Hello Kitty en el mero muffin-top. En ese momento, le lanzas la típica frase de psicópata acosadora: “HEEY… YO TE CONOZCO!…NO SÉ DE DONDE… PERO TE CONOZCO..” ¡Le sabes hasta la talla de trusa weeei! Pero x.. no te juzgo. La yarda de Bacardi puede más que la memoria y el wei sólo contesta lo que se puede transcribir al sobrio como: “¡YOH TAHMBHIEEHN MIRREINA… YO MÁS!” Después de horas de bailarle rabiosa como Shakira y de unos besotes en el cuello tipo Twilight, terminan paseando por la playa en la noche “buscando cangrejitos,” rodando en la arena, tatuando su nombre en tu muffin-top y jurándote amor eterno. Me encanta la palabra MUFFIN-TOP.
Al salir de la playa te percatas que alguien olvidó a tu abuela en el chapoteadero, y mientras la rescatas, te hace una de las preguntas más complejas de tu vida: “¿Mijita.. (te dice con sus ojos llenos de sabiduría y amor)… qué es ese moretón mamonsísimo que traes en el cuello?” ¡¡BOOOOM!! Afortunadamente leíste mi artículo sobre cómo responder a la humillación y contestas con toda la actitud: “Ayy abuela.. ME PICÓ UN JELLYFISH ¿ok?.. ¿Qué me dices de tu bronceado de taxista?”
Las relaciones souvenir son también, todas aquellas que innecesariamente trajimos con nosotros de un viaje y que, fuera del contexto de vacaciones, nos estorban mucho:
La playera: No está fea. Te la pusiste un par de veces durante el viaje..x…no te juzgo. Pero llegando a la ciudad, no la quieres ni para lavar el carro.
El llavero: Típico que lo conoces de vacaciones, comparten celulares y se te cuelga como niño cubano. No te deja de mandar mensajes ni de hostigarte en ese acento foráneo por Loudtalks (vaya que éste es un blog siempre actual).
La postal: La más guapa del viaje, después de que te bateó como si trajeras la influenza porcina, le pides que se tome una foto contigo. Regresas presumiéndole a la raza que te la regalaste como si fuera Navidad.
La vida se acaba rápido y las vacaciones terminan olvidadas en el fondo de un Memory Stick. Espero que siempre traigas contigo lo mejor de los lugares a los que vayas: la experiencia de la convivencia social. No hay mejor viaje, que el que se comparte. Y espero que cuando nos encontremos en alguna playa, oreándonos en el chapoteadero con playera, me puedas decir con tu voz anciana: “HEY… YO TE CONOZCO…”
Creo que le Echaron Algo a mi Vaso
Imagina a tu novio llegando del antro una noche, abriendo la puerta de su casa a las 4 am, una figura sombría lo espera en la cocina. ¿Será su ex-novia, que tenía llave de la casa? ¿Será Lindsay Lohan que ha venido a robar? Quizá no. Solamente es la muchacha de la casa, Huitzilopochtli, tallando el piso a las 4 am porque tu suegra es una negrera. Tu novio la ve y grita borrachísimo “¡Huitzilopochtli! ¡Levántatee de ahí!…¡¿qué no ves que eres una princesa?!” Oscura y fornida, la empleada se levanta del piso, preguntándose si será el Maestro Limpio lo que la hace alucinar a un hombre hablándole así. Se ven a los ojos, ella lo toma de la mano y le chorrea un beso en la cara. Extraña escena, pero eso fue todo. Él se va a vomitar su cama y ella a armar su catre.
Tu novio se levanta al día siguiente con una cruda mortal, temeroso de la vida y de salir de su cuarto. Eso sí, a un lado de su cama: un pan tostado, jugo de naranja y una notita escrita en una hoja de tamal que lee: “Lo Ciero como amigo hoven.”
En ese momento te marca y te lanza las 9 palabras más incriminadoras que puede decir una persona: -“Hey qué onda.. oye, ¿sabes qué?..CREO QUE ANOCHE LE ECHARON ALGO A MI VASO..” ¡BOOM! No tiene que decir más, ya sabes que la regó. El wei todavía pregunta ¡¿SABES QUÉ?! como si la chava fuera a interrumpirlo diciendo: -“Mmm sí, adivino, anoche le echaron algo a tu vaso y te diste a la muchacha.”
Yo escucho estas fuertes historias que les narro y me pregunto: ¿Si así llegó a su casa… cómo habrá andado en el antro? y mi análisis me lleva a pensar que muy probablemente encajaba en los siguientes tipos de ebriedad que les presento:
1) La chava que parece haberse tomado el huso de una rueca…y se queda jetona: No se necesita un CSI para adivinar de qué están llenos los sillones del antro. La raza que se duerme en ellos cree que salimos del antro en la madrugada y los meseros se quedan limpiando y desinfectando la tapicería. Si supieran que el manual del mesero de antro dice claramente en su artículo 33: “Si usted ve una inmundicia en el sillón… échele una Magitel encima y espere a que se evapore.”
2) La Llorona: El Director del Departamento de Higiene y Servicios de Engomado del Antro (La persona que vende chicles en el baño) es la encargada de lidiar con incontables dramas de la vida juvenil. Esta persona te ha escuchado llorar por creer que estás embarazada, porque viste a tu ex perreando con otra o porque no dejaron pasar a tu novio el vagabundo. Su canastita de propinas está llena de historias.
3) El Castigador: Unos cuantos tragos son suficientes para desatar a los depredadores. Generalmente sudando del bigote, camisa desabrochada hasta el ombligo y armados solamente de un pisto caliente, salen a dar vueltas por el antro. Vas a notar que ya ni hablar pueden.. sólo levantan la ceja y “castigan” a las niñas con la mirada.
4) El call-center: Fuiste la única persona que no ligó esa noche, estás solo en la mesa, eso sí, pegado en el Blackberry. Marcándole a cuanta basurilla te encuentres en tu lista. Nombres que ni siquiera recuerdas haber grabado como: “Melissa Dubai,” “NO MARCAR ENLAPEDA” y “Huitzilopochtli Cel.”
5) La reina del reggaeton: No faltan esas vacaciones en Cancún en las que sales con tus amigas al antro y se te acerca un negro, grande, ex cantante de Reggaeton: Don Candelo lleva por nombre. Al oído te dice: “Hola qué tal… soy el chico de las poesías.” No estás acostumbrada a que te digan poesías y la cosa se pone picosa en la pista de baile. Al acabarse las vacaciones eres conocida entre tus amigas como La Pemex…de tanta gasolina que le diste a mi compadre.
-“Hmmmm ¡creo que le echaron algo a mi vaso!”
Podríamos enumerar otras mil clasificaciones, pero la verdad de las cosas es que el alcohol es un lubricante social, te desinhibe de maneras peligrosas y saca lo peor de ti en el peor momento, (a veces lo saca en el sillón del antro). Te recomiendo que SIEMPRE te midas, no tomes decisiones bajo la influencia del alcohol y nunca te confíes de tu experiencia para tomar. Regarla borracho es lo más vergonzoso que existe y las repercusiones pueden hacer que te arrepientas de tu estupidez toda la vida. Recuerda: “No hay peor droga que le puedan echar a tu vaso, que la ignorancia.” - Jorge Lozano
Si hiciste alguna de las burradas mencionadas, muy probablemente te veremos consternada diciendo “GOOEYY creo que le echaron algo a mi vaso anoche…” y sólo deseo, desde el fondo de mi corazón, que tus amigas o amigos te contesten con toda razón: “pues…como 900 mililitros de vodka GÖEY!!”
El Efecto del Día Siguiente
Ohh no…no quería tocar este tema porque es fuerte…pero ahí va. Le ha pasado a hombres y mujeres por igual. Muchos dicen que son las luces del antro, las bebidas adulteradas, el agua del baño, la ropa, el maquillaje, el agua del baño adulterada. Lo seguro es que es una experiencia traumática y aquellos que la han vivido han visto sueños destruidos instantáneamente.
Te explico cómo funciona en las mujeres:
Llegas con tus amigas al antro, todas viéndose como un millón de dólares, alguna viéndose como un vale de despensa… pero no importa. Dan sus 2 vueltas rigurosas al antro para “ver quién está” y se estacionan en una mesa. Después de unos drinks traes toda la fiesta y ves cómo todas empiezan a ligarse lo que caiga. En eso, a lo lejos ves a un hombre bien vestido, bien peinado, alto, aspecto millonario, un hombre picoso. Dices: “I’m from here” y vas al ataque. Una sonrisilla después, ya te bajó el teléfono, el bbm, el número de ICQ, todo. Te das unos besillos con él y regresas con tus amigas diciendo “¡GOOOOEEEYYYY…está buenísimo el chavo! Me encantó…está súper picosoo!” Todas ríen al mismo tiempo “jijijiji” no entienden lo que dices porque todas andan bien mal ya.
Al día siguiente, mientras soñabas con una Boda Real en la que el chavo de tus sueños te sacaba del rancho, recibes una llamada del susodicho. Te cita en un Starbucks, pero al llegar, te topas a un adefesio Cuasimodo Shrek III ligeramente parecido al joven de anoche. Cara tan llena de espinillas que te empiezas a preguntar sobre por qué dijiste que estaba “picoso.” No puedes con la pena de tener que batearlo al instante. Así que aplicas la salida de emergencia: “Amigo…la neta anoche me drogaron ¿ok?” ¡Boom! y te vas.
Seguramente te ha pasado y te has preguntado el dilema del efecto del día siguiente: ¿Cómo puede una persona cambiar TANTO de la noche a la mañana?
En los hombres funciona aún más fácil, SOBRE TODO cuando se agrega alcohol a la ecuación:
Llegas con la raza al antro, das las 2 vueltas rigurosas intentando identificar a las chavas más fáciles. Pides tu mesa y empiezan a llegar las botellas. Le das propina al mesero para que te las traiga extra-adulteradas. Minutos después, perreando en el centro de la pista, te topas a una chava coquetona, excelentemente vestida y maquillada, que te invita a acercarte. La raza ya está más entrada que tú y ligándose a las chavas de la historia de arriba, así que te acercas y le empiezas a bailar de maneras condenadas por la moral y la vida. Ves una cámara de Animal Planet ahí grabándote de lo salvaje que estás perreando. Te vale porque quieres con ella toda la vida. Incluso ya le estás prometiendo un buen nivel de vida susurrando a su oído: “Te voy a poner una papelería mi amoorrr.”
Quedan de verse al día siguiente para irse por un trole a la alameda y en lugar de esa guapa chica aparece…un BODOQUE. Enfundada en unos pantalones que acomodan la grasa para dar una apariencia de quequito y una blusa que dice burlonamente “BEBE,” la chava se te acerca y te planta un besote puerco en frente de familias, niños y abuelos. Despiden al camarógrafo de Animal Planet por grabar cosa tan espantosa. Se muere uno de los abuelos y sólo quedan familias, niños y UN abuelo.
En ese momento sólo se escucha el rechinido eterno de las llantas de tu carro mientras te alejas del lugar a la velocidad que tu mente remplaza el recuerdo de la chava de anoche por el de la chava de hoy, odiando el alcohol y odiando la vida.
El efecto del día siguiente no es culpa tuya, se requieren de años de experiencia para reconocer entre la belleza real y la belleza fabricada. Es un efecto casi mágico que ocurre cuando se rompe el hechizo de la emoción de la fiesta y se acaba la idealización. Te recomiendo que cuando ligues en el antro, lo hagas pensando en que lo que estás viviendo es una ilusión, te recomiendo que saques un vale de despensa y te imagines cómo se ve un millón de dólares y evalúes: ¿A cuál de estos dos se parece esta persona?